sábado, 17 de junio de 2017

Etapa 6 de Transpyr Coast to Coast: el kilometraje más largo hace aflorar la superación personal de los ciclistas

Foto: Fotoesportbcn/Transpyr'17
A escasos minutos de darse el pistoletazo de salida de la sexta jornada, el nerviosismo de los ciclistas ya era palpable. La etapa número seis es la que más respeto despierta en los participantes por ser la más extensa de todas. A la larga distancia hay que sumar el cansancio acumulado tras casi una semana de inmersión en esta apasionante y exigente aventura.

Hoy no han sido ni la fuerza física ni la técnica los mejores aliados de los ciclistas, sino su concentración mental. Recorrer los 136 kilómetros de distancia entre Burguete y Roncesvalles exige entrenar la cabeza tanto o más que el cuerpo.

Modalidad MTB
Foto: Fotoesportbcn/Transpyr'17
Navarra recibe a los ciclistas con un clima mucho más suave al que han estado acostumbrados los últimos cinco días. El descenso de las temperaturas ha quedado patente en el estado de ánimo de los participantes y en su rendimiento. Pese a la prolongada extensión de esta etapa y pese a las notables pendientes que han presidido algunos momentos del recorrido, los ciclistas han dado lo mejor de sí mismos en el tramo cronometrado, que es el que ha contado con las pendientes más complicadas.

Los participantes han querido destacar el impresionante contraste entre el paisaje aragonés y la naturaleza de Navarra, un cambio que desde la bicicleta se percibe con especial emoción. 

Ni las pendientes ni el kilometraje han conseguido arrebatar a Ibon Zugasti y Tomas Misser el primer puesto. La canadiense Véronique Fortín se ha hecho con una de las mejores posiciones de la jornada al situarse entre los diez primeros puestos, dominados por hombres. No hay que olvidar que Orbea potencia el ciclismo femenino, y grandes como Fortín dejan claro que las mujeres tienen mucho que aportar en el ámbito ciclista.

Modalidad carretera
Foto: Fotoesportbcn/Transpyr'17
Los participantes han señalado que la sexta etapa ha sido la más bella e impresionante hasta el momento. Las imponentes vistas han hecho que los desniveles y el prolongado kilometraje hayan sido mucho más llevaderos. Los ciclistas han rodado agrupados hasta el segundo avituallamiento, donde pronto se han encontrado con el Puerto de Larrau, un lugar en el que saborear la historia del mundo del ciclismo. A partir de este momento, los participantes se han divertido haciendo pequeños desafíos y disfrutando de sus propios ritmos hasta finalizar la jornada de forma escalonada. A la dificultad de la etapa hemos de sumar los constantes desniveles y el que el viento haya soplado de cara durante los últimos 40 kilómetros. Una jornada que ha aunado diversión y exigencia, el broche perfecto para afrontar la última etapa.

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