When the road ends - Coches deportivos, bicicletas de gravel y senderos peligrosos

Mi pie derecho se mantiene firme y preciso, mis brazos semiflexionados pero esperando cualquier señal para reaccionar, el maravilloso rugido del motor V8 es música para mis oídos y los 625 cv del McLaren MP4-12C me empujan con rabia por las carreteras secundarias. Me dirijo rumbo a las montañas. No hace falta que os confiese que me vuelve loco todo artilugio que cuente con ruedas para desplazarse, así que a pesar de conducir un deportivo tan especial como este supongo que entenderéis que debía llevar también mi bicicleta en este viaje. Si, ya se que rompe un poco la aerodinámica de este superdeportivo pero en esta vida todo tiene un principio y un final y las carreteras aunque muchas veces puedan parecernos infinitas también se terminan y es ahí donde comienzan los caminos, los que no salen en los mapas, esos que nos llevan hacia lugares inexplorados y alucinantes. 

McLaren MP4-12C
Lo cierto es que las cifras de este coche me tenían un tanto inquieto al principio, de 0 a 100 en 3,3 segundos y una velocidad punta de 333 km/h. Un peso de tan solo 1350 Kg (+ 11 Kg extra de mi Kross Esker). Un fiel competidor de coches como el Mercedes SLS, el Ferrari 458 o el Lamborghini Aventador. Todo hacia indicar que no seria fácil de conducir pero a pesar de que no era su hábitat natural, ya que las carreteras comarcales bacheadas no eran lo idóneo para sus prestaciones, me encanto lo fácil de manejar que resulta. La aventura comenzaba con ritmo, buen día, sol, condiciones idóneas para disfrutar de una buena ruta en coche. Las curvas se iban enlazando unas tras otras, de repente algo llama mi atención, me parece divisar algo a lo lejos. Juraría que se trataba de ¿una pasarela sobre un rio?. Inmediatamente doy un volantazo en el primer desvío que diviso, pero mierda, la carretera se termina aquí, no puedo seguir adelante con el McLaren así que llega el momento de pedalear y dar rienda suelta a todas esas ganas de riding que venia acumulando por el camino. 

Senderos peligrosos
Una infinita pista de tierra me acerca hasta lo que parece un castillo a lo lejos, se trata de Alquézar, una localidad situada en el termino municipal del Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Su construcción data del siglo IX y todo en este lugar parece sacado de una historia digna de los mejores trovadores. Calles de antaño, rincones mágicos y una rica gastronomía local lo inundan todo. Pero lo que ando buscando esta cerca, una bajada de escaleras de piedra llamada el “Barranco de la Fuente”. Se inicia aquí un recorrido que pondrá a prueba mi equilibrio y todos mis sentidos. La humedad se abraza a las rocas y las ruedas no encuentran grip por ningún lado, hay que ir soltando freno y tocándolo solo en las zonas que puedan proporcionar agarre. Los buitres leonados vuelan en circulo por encima de mi, creo que intuyen que soy un extraño y algo les inquieta.

Los tramos de sendero, rocas y pasarelas de madera me llevan cañón abajo, no veo el agua del rio Vero pero ya se intuye. De repente el cañón de abre y “voilà” la Cueva de Picamartillo descubre ante mi el camino hacia el salto de agua en el Azud. Subo algunas escaleras y esprinto por las pasarelas metálicas, la anchura es mínima y hay que hilar muy fino para no tocar con el manillar en los pasamanos, ya que eso podría tener fatales consecuencias. La pasarela se estrecha tanto que en algunos tramos debo pasar haciendo un wheelie y dando botes con la rueda trasera para que de esta forma el manillar pase por encima de los pasamanos de cable. Una vez terminada la acción por los cañones comienza una implacable y dura subida que tras pelear contra mis propias piernas consigo hacer cumbre. Allí estaba, reluciente, rugiendo de nuevo, el McLaren me llevaría de nuevo a casa. Esta había sido una aventura diferente, doble diría yo, la pasión por conducir y la pasión por montar en bicicleta se habían abrazado y no se con cual de las dos me estaba divirtiendo más. Gas y pedales amiguetes, nos vemos en la próxima aventura. 

Un agradecimiento especial a Borja y Adrián de BS Motors, si os gustan los coches os recomiendo que echéis un vistazo a su web. 

El McLaren MP4-12C es un fiel competidor de coches como el Mercedes SLS, el Ferrari 458 o el Lamborghini Aventador.

Las cifras son de infarto: de 0 a 100 en 3,3 segundos, una velocidad punta de 333 km/h, solo 1350 Kg de peso y un precio que quita el hipo, 240.000 €

Alquézar es una localidad situada en el termino municipal del Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

La anchura de las pasarelas es mínima, hay que hilar muy fino para no tocar con el manillar en los pasamanos.


Texto & riding: davidcachon.com 
Fotografía: Fernando Marmolejo

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