Otro año más en el Campus de Selección ‘La Mafia se sienta a la mesa’, se elegirán los nuevos corredores de la Fundación Alberto Contador junior

VII Campus de Selección ‘La Mafia se sienta a la mesa’. Zaragoza: del 6 al 8 de septiembre.

La ciudad de Zaragoza acogerá este fin de semana una nueva edición del Campus de Selección ‘La Mafia se sienta a la mesa’ gracias al cual la Fundación Alberto Contador elige a los nuevos corredores que se incorporan a su estructura juvenil. Iniciativa pionera en su momento, el Campus es un acontecimiento fundamental en el día a día de la Fundación dentro de su apuesta por la implementación de un proyecto formativo integral y las seis ediciones disputadas comienzan a dejar su impronta en la primera línea del pelotón internacional después de hacerlo en las categorías júnior y sub23.

El sevillano Juan Pedro López, próximo corredor de un Trek-Segafredo al que se incorporó como stagiaire el pasado mes de agosto, es el primer ciclista que llega al WorldTour después de haber pasado por el Campus de Selección. El andaluz desembarcó en el entonces denominado Flex de cara al año 2015 y en 2016 recaló en un equipo sub23 del que saltó a la estructura continental en mayo de 2018.  En esta temporada 2019 están cuajando actuaciones muy destacadas dos corredores que también ha formado parte del Campus como son Alejandro Ropero, dentro de la categoría sub23, y Carlos Rodríguez, uno de los corredores juveniles más notables de la categoría a nivel europeo.

Precisamente López será uno de los grandes protagonistas de esta séptima edición que se desarrollará entre el viernes 6 y el domingo 8 con el apoyo sustancial de la cadena de restauración aragonesa ‘La Mafia se sienta a la mesa’, que sostiene su celebración desde la segunda edición. El lebrijano será el encargado de impartir una charla sobre su experiencia como ciclista y sus vivencias dentro de la Fundación Alberto Contador para, posteriormente, capitanear la salida en bicicleta en la que la subida a la Virgen de Dorleta, en el pueblo de Jaulín, emerge como gran dificultad. Esta ruta dominical es la única vivencia pedalística que tiene lugar durante el Campus de Selección, toda vez que aquí priman otros aspectos para los que se organizan una serie de dinámicas de grupo y juegos en equipo y también se acometen entrevistas personales con los candidatos.

“El Campus está muy bien. La estructura juvenil de la Fundación es un equipo donde todos los chavales quieren correr. Yo lo intenté un primer año, en 2013, pero no pudo ser; y al año siguiente volví porque quería estar dentro del equipo y me hizo muy feliz poder conseguirlo al final. Es una idea muy buena para unir a chicos de distintos sitios durante un fin de semana de convivencia y con el ciclismo como excusa”, valora Juan Pedro López sobre un Campus por el que, desde su estreno en 2013, han pasado unos 200 participantes.

Este año serán treinta chavales los que formen parte de la séptima edición. Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Catalunya, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Madrid, Navarra y País Vasco son las comunidades de procedencia de un grupo donde, de nuevo, vuelve a haber representación internacional de la mano de un asistente que acude desde Francia.

“Es un fin de semana diferente. Juegos, actividades, la entrevista personal… Todos vamos con esa ilusión de estar entre los seleccionados, de dar pasos en el ciclismo y llegar a lo más alto, pero más allá de eso la experiencia en sí es maravillosa”, explica Alejandro Ropero, quien también tomó parte en dos ediciones del mismo (2014 y 2015).

Carlos Rodríguez, corredor del equipo juvenil: “Fue algo increíble y según mi experiencia estoy seguro de que todos los asistentes se lo van a pasar genial y con ganas de volver. Acudí al Campus con mucha ilusión por entrar el equipo. Me esperaba una experiencia inolvidable, pero acabó siendo incluso mejor de lo que me esperaba. Desde el primer momento el trato fue magnífico y el programa de actividades estuvo muy bien. Ya en esos momentos, desde mi punto de vista, se comenzaba a construir un equipo donde entre todos, con nuestra misión asignada, trabajábamos para lograr el mejor resultado para el conjunto. Cuajamos una gran relación todos los chicos y nos lo pasamos estupendamente con las actividades físicas. Nosotros además tuvimos la oportunidad de que en la salida en bici nos acompañó Alberto. Al final todo eso hizo que nos quedáramos con ganas de más y durante más tiempo”.

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