ENTREVISTAMOS A HIGINIO GONZÁLEZ

Durante la pasada Vuelta a Asturias conocí a Higinio González en Cangas del Narcea, y me estuvo relatando parte de su vida ciclista. Corrió dos Vueltas a Asturias y varias clásicas a mediados de los años cincuenta.

En estas pruebas compitió contra: Federico Martín Bahamontes, Jesús Loroño, Fernando Manzaneque, Julio Jiménez, Bernardo Ruíz…

Higinio llegaba muy bien a las etapas y nunca tuvo una pájara. Tampoco nunca pinchó.

Pero una vez durante una etapa de la Vuelta a Asturias se le salió un tubular, “veníamos de Llanes a Gijón, eran ciento sesenta y algo de kilómetros. En Gijón, encima de la playa, hicimos un circuito de unas veinticinco vueltas y ganó un italiano. En Villaviciosa iba delante con otros doce ciclistas, traíamos dos minutos más o menos, y bajando se me salió el tubular de atrás, tuve que deshincharlo para poder colocarlo bien, porque sino me era imposible ponerlo. Para pegar los  tubulares usaba cinta, pero tuve la suerte de coincidir ese día en Gijón en el hotel, con un mecánico de un equipo italiano, y me dio un tubo de pasta para que se lo echara a los tubulares, y desde esa no se me volvió a despegar ninguno”.

En aquella época, como nos enseña en la foto, tenían que llevar los tubulares a la espalda.

Higinio me sigue comentando que como avituallamiento solía llevar un filetín, cortadito para poder comerlo. También llevaba turrones de azúcar, que había cuadrados. Además llevaba fruta escarchada, de pera o de melocotón.

Higinio junto a José Enrique Cima

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